Empiezo esta carta diciéndote que te adoro!! que eres la única persona que lleva mi sangre, y que por ello te respetaré todos los días de mi vida.
Pero el respeto es algo que se gana, es algo que día a día se alimenta y se mantiene, y a veces tengo mucho miedo de que eso cambie...
Hace unos días cometiste una tontería, hiciste alarde de tu orgullo, tu arrogancia y tu falta de madurez, y no lo digo porque yo sea la persona más consciente, en absoluto, solo que hay situaciones que en definitiva se muestran más que otras, es decir, no se puede negar lo evidente.
Tienes años, siendo un camaleón (como todos lo se), en busca de una identidad que te proteja, y que te ayude a definir quien eres, la cosa es que en esos cambios, has encontrado el que más te favorece y al mismo tiempo el que más se ha hecho notar... Ese aire de autosuficiencia, ese sentimiento de coraje y de arrogancia, lo malo al final de cuentas no es eso, hay gente que es arrogante como parte de su personalidad y no afecta, no importa así se acepta, pero cuando eso sale de contexto, cuando en el camino afectas a más de uno, entonces ya no es tan "aceptable". ¿Recuerdas esa frase de Don Benito Juárez? El respeto al derecho ajeno es la paz, porque tu espacio y tu derecho termina justo en donde comienza el mio.. el de mi mamá, el de mi papá, el de la gente... el de todos.